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Prácticas y mentalidad ‘descolonizadora’ en el peor estado en el TIPNIS

Santa Cruz, 22 de agosto de 2018

Los descolonizadores del Gobierno, supuestamente incluyente y socio de los indígenas, no han cambiado nada y han empeorado las cosas.

La convivencia cotidiana en las comunidades del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Securé (TIPNIS) se ha visto trastocada por una serie de factores ‘contaminantes’ llegados desde afuera y que han sido apropiadas en la mentalidad de los indígenas; por ejemplo, en asuntos de orden y hechos delictivos no se necesitaba recurrir a la fuerza policial y a los mecanismos legales, sino que en una reunión de la comunidad se resolvían aquellos problemas.

Esta situación ha cambiado para mal con la arremetida oficialista por el proyecto carretero, afirma Emil Balcázar, exasesor del Centro de Estudios Jurídicos e Investigación Social (CEJIS) y un conocedor de la problemática originaria porque trabajó varios años en Beni con los indígenas.

El proyecto carretero Villa Tunari – San Ignacio de Moxos que atraviesa el TIPNIS comprende tres tramos: Villa Tunari – Isinuta, Isinuta – Montegrande y Monte Grande – San Ignacio de Moxos. En 2011 las comunidades indígenas del TIPNIS organizaron la octava marcha denominada ‘Por la defensa del territorio, la vida y los derechos de los pueblos indígenas. En el transcurso de la marcha, el 25 de septiembre en la localidad de Chaparina, la Policía reprimió a los marchistas provocando el rechazo y la indignación de la población boliviana en general y de la comunidad internacional. Con el apoyo de la ciudadanía y el esfuerzo de las poblaciones indígenas del TIPNIS, la VIII marcha culminó el 24 de octubre de 2011 en la ciudad de La Paz, con la promulgación de la Ley Nº 180 de Protección del TIPNIS, que recoge el planteamiento principal de respeto y protección del territorio.

Concluida la VIII marcha indígena, el Gobierno nacional apoyado por el Conisur instrumentó la Ley Nº 120 del 10 de enero de 2012 de consulta a los pueblos indígenas del TIPNIS, en flagrante contradicción a la Ley Nº 180. La materialización del proceso de consulta a las comunidades del TIPNIS fue completamente irregular e ilegal, violentando todo los estándares nacionales e internacionales a una consulta previa libre e informada. La nueva estocada del Gobierno al corazón indígena fue la Ley Nº 969 de desarrollo integral y sustentable del TIPNIS, declarando la que dispone la abrogación de la Ley Nº 180.

Emil Balcázar es autocrítico y reflexivo sobre la comentada descolonización y la despatriarcalización del Estado haciéndose eco de unas palabras de Modesto Reynaga, familiar del intelectual potosino Fausto Reynaga, autor del libro ‘La Revolución India’ en Bolivia. El descendiente de Reynaga participó en un seminario de campesinos, indígenas y dijo en la ocasión que el colonialismo está en el pensamiento de los sistemas estatales y los niveles del Gobierno, no sólo en los ministerios o patrones, sino también en la conciencia de los supuestos descolonizadores actuales.

“Hay hermanos indígenas que han llegado a puestos ejecutivos, supuestamente de un Gobierno incluyente, con este razonamiento: ‘los q’aras han robado durante 500 años, ahora nos toca a nosotros’. Mire usted, los descolonizadores habían sido iguales o hasta peores que las anteriores administraciones”, señala el exasesor del Cejis.

Balcázar agrega que esa es la realidad que pasa con buena parte de los dirigentes y liderazgos que han sido “muy apreciados” y han hecho carrera institucional en el movimiento indígena y en las organizaciones, donde “no sólo se han anulado, sino que se han pervertido”.

El sociólogo Franco Gamboa en un estudio sobre las visiones indigenistas de la democracia en Bolivia, el retorno de una discusión contemporánea sobre el problema del indio reapareció con fuerza en el año 1992 en la conmemoración de los 500 años del descubrimiento de América, donde muchas tesis ideológicas planteadas por sectores kataristas e inclusive izquierdistas bolivianos, retomaron las críticas al señorialismo, el colonialismo interno y también los planteamientos sobre la revolución india propugnados por Fausto Reynaga.

A criterio de Balcázar, la única manera de hacer avanzar la temática de las autonomías indígenas es mediante el fortalecimiento de las organizaciones del TIPNIS, logrando que ejerzan controles sobre la dirigencia en cualquier coyuntura y redireccionar a los líderes cuando sea necesario. Puso como ejemplo al Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), movimiento indígena de quechuas, aymaras, guaraníes y otros grupos étnicos de las Tierras Altas, que el Gobierno “ha partido” e impuesto un núcleo dirigencial paralelo y que las bases no han revertido. La autoridad máxima del Conamaq orgánico es Cristóbal Huanca, que fue reconocido ante la elección del ex magistrado, Gualberto Cusi, a quien acusan que responde a grupos internos de indígenas afines a partidos políticos. El Conamaq orgánico es reconocido por la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) de la cual son parte organizaciones indígenas de base de Bolivia, Ecuador, Chile, Colombia, Perú y Argentina.

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